El músico peruano que “nunca esperó sonar en las radios” pero que consiguió tener dos de los discos más vendidos en el Perú alista el concierto ‘Sonidos Vivos’, un proyecto con músicos de distintas nacionalidades que planea llevarlo por el mundo.
La música instrumental tuvo un lugar privilegiado en el Perú cuando Lucho Quequezana obtuvo el Disco de Oro en ventas por ‘Kuntur’ (2011). “Las comparaciones me bajaban la presión. Como eso que le gané a Justin Bieber, era medio surrealista. Siempre supe que no iba a sonar en las radios’”, dice entre risas. Ahora ha retomado el ambicioso proyecto: ‘Sonidos Vivos’. En él reúne a músicos de distintas partes del mundo y esta vez escogió como escenario el Estadio Nacional. “Verán a un turco tocando landó”.
Dices que tu inspiración inicial fue Huancayo, pero también pasaste al rock, al jazz, luego la trova con ‘Silvio a la carta’...
¡Felizmente! Porque no hay mejor manera de hacer música que estar influenciado por varias corrientes. Cuando entré a la universidad me convertí en un melómano.
¿En qué momento te dices: “me quedo con la música peruana”?
Todo el tiempo. Porque ese es mi libro Coquito (ríe), es mi abc. Yo escuchaba Pink Floyd pero siempre acababa con mi cassette de Yawar o de mis raíces musicales. Es como la lengua materna, mi conexión con la música peruana es eterna, porque empecé aquí.
Claro, va más allá que ser ‘Marca Perú’ ¿no?
Exacto. ‘Sonidos Vivos’ lo hice hace 9 años y en ese tiempo no existía Marca Perú, no tenía ni programa de televisión. Los reconocimientos son un premio a tu trabajo, pero tener la idea de querer llevar la música peruana al mundo es un reto. Aquí llega el gringo y ya lo estás recogiendo del aeropuerto para llevarlo a comer comida peruana, y no puede ser que a la música peruana siendo tan ‘paja’ solo la conozcamos nosotros.
Por eso nace ‘Sonidos Vivos’.
La idea de hacerlo este año acá es para que el peruano se dé cuenta que el mundo está mirando al Perú, ya no solo por la gastronomía. Nuestra música es tan diversa que llega a otras culturas y enamora.
¿Cómo haces para reunir a músicos de Japón, Canadá, Turquía, Vietnam y sudamericanos, en un proyecto personal?
A ver, parecía ‘Misión Imposible’ (ríe) . En Turquía seguro pensaban: “Este loco qué quiere”. Pero logré enviarles mis trabajos. Con los asiáticos no nos entendíamos nada, pero encontramos similitudes con la música andina y hubo un puente de conexión. Logré componer un tema turco, que voy a tocar en el Nacional.
¿Cuánto te ha servido el ‘boca a boca’ o las redes?
A mí me costó –antes que existieran las redes sociales– 18 años el poder juntar a toda la gente que había escuchado mi música en bares, para poder llenar un teatro y sin publicidad. Ahora las redes sociales te permiten llegar de una forma más honesta, es decir, a mí no me pasan en las radios, no tengo videoclips pero ha sido mi primer canal de distribución ¿qué más le puedo pedir a la gente? Ellos no escuchan mis temas porque la radio les diga que ‘esto es lo que suena’.
¿Ya hay más puertas abiertas, o te cuesta igual hacer un concierto?
¡Obvio! ¡Olvídate! Es como volver al inicio. Ahora mi nombre puede sonar pero para conseguir un auspicio es como tal cual hace 10 años. Yo tengo más de 20 años en la música y recién hace 2 años tengo mi primer auspiciador en mi vida ¡en mi vida!
¿Es algo cultural, comercial?
No lo sé. La visión respecto a la cultura está distorsionada, nublada, porque no le encuentro explicación a eso.
Cambiando de tema, dijiste que tu familia no quería que fueras músico y estudiaste cine.
Mí mamá no quería tampoco que sea cineasta, quería que sea ingeniero o lo más clásico con mi terno y corbata. Y ahora después de años, la entiendo, porque en los 80’ el país estaba destruido. Me escondía mis instrumentos en su desesperación, sin embargo, ahora es mi fan número uno, va a todos mis conciertos y tiene todos mis premios en su casa.
Entonces, allí empezó lo de ‘multiinstrumentista’.
(Lanza una carcajada) Sí pues, si me escondía la guitarra, agarraba el charango y si no tenía nada, agarraba hasta las cucharas; un percusionista no necesita un instrumento, está siempre siguiendo los ritmos.
Finalmente el apoyo radicó en tu familia.
Sí y tengo novia, la idea es encontrar una persona que te apoye para que puedas tener la fuerza para continuar con tus proyectos. Voy a continuar como sea. Para seguir una profesión que te apasiona necesitas la fuerza de tu pareja, de tus familiares, amigos y en mi caso de otros músicos como yo, que saben lo difícil que es. (...)Quiero que la gente entienda con la música que no eres andino ni costeño ni selvático: eres peruano.
CLAVES
Sonidos Vivos. Este miércoles en el Estadio Nacional. Entradas en Teleticket.
Premios. Una nominación a los Grammy Latinos, fue finalista en las Olimpiadas de las Culturas WCO Corea 2004 y ganó la Residencia UNESCO en Canadá en el 2006. Tiene su propio estudio en Lima.

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